Ahora vuelve Marilin a la palestra. Y es que hay que ver cómo es la vida, pobre hija, con lo infeliz que, según parece, fue la suya y quién se lo iba a decir, aunque ella, por supuesto, y a saber por qué derroteros, llegó a las alturas tan altas desde las bajuras más bajas. Como puede verse aún salen secretos a la luz. No nos podemos fiar de nada. Aunque seas la persona más gris del planeta siempre puede haber una cámara oculta dispuesta a guardar celosamente cualquier intimidad por guarra que sea. Lo tienen todo calculado. Nunca se sabe, y algún día por azares del destino se hace uno famoso/sa, y zas! Ahí está, cobra valor un documento: una foto, una carta, un peacito de tela, un lunar en cierto lugar... como una mina de oro.
Dios lo ve todo... nos decían en la escuela. No sé si Dios, pero lo que está claro es que los viejos de antaño tenían mucha razón cuando decían: Lo que no quieras que se sepa no lo hagas, y ahí lo tenemos. Marilin pillada infraganti ¿o no? Imposible averiguarlo, creo, porque a ella hoy ya sólo le sirve para fortalecer su mito. ¿Lo verá desde el Más Allá?
Pero que listillo era él, que, según las crónicas no se le puede reconocer.
Cuánta razón tiene ese título de un libro: Las chicas buenas van al Cielo, las malas a todas partes. Que no, que Marilin no era mala en absoluto... era... un enigma.
A mí sólo me da envidia, y no de la sana. A ella que le quiten lo bailao... bueno esto último que se quiere publicar ahora no, eso no me gusta nada, quiero decir: hacerlo yo. Allá ella con sus preferencias, y no digo más, que al buen entendedor... ¡Jo, pero si lo dicen hasta en los telediarios a todas horas! ¡felación! ¡uf! Ya está... Ya lo he dicho... caramba... ¡qué fuerte! Me pongo colorada y todo. Espero no volverme atrás y no publicarlo.
Estoy segura que su vida no fue, como parece, un camino de rosas, pero la de la mayoría de las mujeres, grises y anodinas, tampoco lo fue. Una vecina soltera nuestra, por poner un ejemplo, por los años catapún, vivió y murió 85 años, soltera y virgen, como Dios manda, aunque a estas alturas ya no ponemos la mano en el fuego sobre su virginidad, faltaría más y vete tú a saber. Su habitación era una capillita en miniatura. Las paredes encaladas cubiertas de imágenes de santos, las mesitas, bajo cristales protectores lo mismo. Tenía en su habitáculo toda la representación de la Corte Celestial sin contar las múltiples reliquias que había adquirido a lo largo de su vida en las diferentes excursiones que hubo realizado. Dedicó su vida a ser el Faro Protector de la virginidad de todas las doncellas de su familia, y así está su famili, monótona y gris atravesando la existencia como Dios manda.
Esta madrugada me desperté pensando en Marilin y en que ella al fin y al cabo, es un personaje que puede dar gran juego, y lo da, a la Literatura, y no eso de pasarse la vida rompiéndose la crisma para ser la más limpia y la más casta del barrio. Eso es lo gris, pero muy gris, de verdad. Créanme.
















17.04.08 @ 07:32