La inspiración no me ayuda, no acude a mi insistente llamada y me da la sensación de que son los abundantes y preocupantes sucesos de los últimos tiempos los que han obstruido mis neuronas. De tal manera que daré rienda suelta a todo ese tinglado de malas noticias que me acompañan durante las horas del día y consigo, no creo, liberarme de tan malos presagios.

 

En principio fue la sequía. Y qué bien, ya ha pasado.  De momento no nos vamos a morir de sed.

 

La carestía de  vida. Los precios han subido de forma alarmante. No paran de subir y como no soy economista no puedo comprender por que los motivos se relacionen con EEUU.

 

Un ejemplo sencillo: Un labrador recibe  más o menos, 10 céntimos de Euro por un kilo de patatas, y nosotros, los consumidores, ya las pagamos a 1’50 €. Y a ese ritmo todo en general: el pescado, que los pescadores prefieren regalar en la calle ya que es una vergüenza cómo ellos arriesgan sus vidas en el mar para que cuatro señoritos se forren a cuenta de su sacrificio y esfuerzo.

 

Esta noche comienza una gran huelga de transportistas, ellos también pierden dinero, ¿nos quedaremos desabastecidos?  La gente ya se esta aprovisionando de víveres por si acaso, y ello puede agravar el problema por razones obvias.

 

La subida de intereses va a dejar sin hogar a miles de familias que ya no pueden hacer frente al pago de su hipoteca. El paro sube, y donde había dos sueldos ahora hay uno, o quizás ninguno... los bancos no se van a quedar sin cobrar, ellos nunca pierden.

 

El más grave de los problemas es el del hambre en el mundo.

Mil millones de personas lo están sufriendo ahora, en este momento.

24,000 seres humanos mueren cada día de hambre y si no se pone remedio van a ser 100.000.


El maíz se quema para producir biocarburante,  ¿Quién se enriquece con el negocio del hambre?