DSCF0411

Una tenue brisa y un cálido ocaso nos brindan la oportunidad de un paseo relajado que nos ayude a superar el denso bochorno de las horas centrales del día.

 Hace tan poco tiempo que nos conocemos que apenas sabemos nada de nuestras vidas. Por ello y casi sin darnos cuenta desgranamos recuerdos de nuestro pasado, extenso y dilatado. Experiencias casi olvidadas que, como agua de manantial oculto, brotan al ritmo de nuestros lentos pasos sobre el pavimento de las calles en silencio, silencio sólo perturbado, de vez en cuando, por el veloz paso de algún joven y su moto atravesando y rasgando, con su estruendosa marcha,  la paz nocturna y cálida de julio.