Se trata como bien sabemos de un tema polémico debido al carácter religioso que se le quiere atribuir.

 

No hace demasiado tiempo gentes que se las daban de perfectas querían suponer, y aseguraban, que parir con dolor era lo correcto, lo auténtico, lo místico y santificable, ¿por qué?

 

Ya sé qué respuesta que me van a dar esas gentes que lo tienen todo tan claro:

 

No la acepto.

 

Antaño no existía ni anestesia ni cloroformo... ¡Que horror! Operaciones al vivo, amputaciones de miembros, extracciones de piezas dentales, siempre con el dolor como protagonista de la vida de todos y a todas horas. ¿Es justo sufrir tan horrendos dolores cuando hay medios para paliarlos?

 

¿Porqué para morir aún se crean tantas polémicas en tan críticos trances y determinados sectores de la sociedad se escandalizan ante la posibilidad de paliar tan duros momentos?

 

¿De verdad creen que hay que morir sufriendo?

 

O quizás lo único que pretenden es siempre llevar la contraria, políticamente hablado, al gobernante de turno?

 

Pues sí, exactamente eso es lo que ocurre. Ganas de fastidiar, digo yo, y a personas que están sufriendo las últimas horas de su vida. Hay gran hipocresía, como en tantos temas.

 

Los mismos que se oponen bien que se cuidan de que a ellos no les falte de nada en tan cruciales momentos.

 

Y es que queramos o no: SIEMPRE HA HABIDO CLASES.