Ya llevamos, en este año, cuarenta y dos mujeres asesinadas. La última, una mujer de algo más de 50 años, española, víctima de su marido, también español, lo que pone de manifiesto que no sólo los inmigrantes son especialmente violentos y machistas con sus compañeras, si no que la plaga, o epidemia en que esto se ha convertido, afecta a muchos indistintivamente.

¿No va siendo hora de tomar decisiones más drásticas?