Qué ilusa es la humanidad. Comenzó la sociedad a mentalizarse en lo referente a la igualdad de hombre y mujer,  y a pesar de unos cuantos detalles aún deficitarios,  avanzábamos pasito a pasito. Pero no. Hoy una crónica nos advierte que los más jóvenes aún prefieren, para ligar,  a las nenas ingenuas y bobitas. Y ellas, si quieren comerse una rosca, pues a lo de siempre: a sobreactuar y dar la imagen que determinado tipo de hombre prefiere, con lo nefasto que puede resultar semejante juego que es igual a mentir de manera hipócrita  e ignorante.

 

Se meten en la boca del lobo.

 

Con el tiempo “y una caña” el verdadero yo ha de aflorar, y al pariente no le va a dar ninguna alegría descubrir que lo que él creía una sierva calladita y tierna, se convierta en la reencarnación de Madame Curie... No, por supuesto que no, porque sólo un hombre bien educado e inteligente no quiere a su lado una tonta.

 

Los jóvenes han de mentalizarse de continuo con las nuevas tendencias ya que la realidad está viciada y no basta una generación para mudar hábitos.