En lo que se refiere a la igualdad de sexos no hay quien se aclare, aunque por suerte, ellos, los jóvenes, ya tienen superadas estas triquiñuelas y pendulazos que se nos viene dando desde algunos medios. Mareando la perdiz, creo yo, porque ¿qué otra cosa se puede pensar viendo lo visto aún en nuestros días?
Y digo que lo tienen superado ya que hace unas horas, en una cafetería (no puedo evitar enterarme de qué se hablaba en una mesa tan cercana a mi, que me daba la sensación de estar en el centro de la conversación) Intenté despistarme mirando el móvil. No pude evadirme, no me apetece fisgonear en vidas ajenas, aunque sea involuntariamente.
Son dos hombres y una mujer muy jóvenes. Hablan y ríen recordando determinada reunión en la que lo pasaron muy bien, ellos son amigos, cada cual cuenta cómo vive y desde cuándo habita por estos predios. La chica les dice que terminó colocada a tope, y que salio “a cuatro patas” de la fiesta. Están de cachondeo. Antes de marcharme (me sentía incómoda) ella ha dicho que llevaba hasta preservativos. Es lo que hay que llevar, pese a quien pese . O sea todo normal en la vida cotidiana de un pueblo sano y desarrollado. Lo del colocón ya es otro tema. Supongo que uno se coloca de diferentes maneras.
Y si adviertes que la normalidad se ha instalado en nuestra sociedad y la sexualidad ha pasado a ser, no solo patrimonio masculino, sino que ambos sexos comentan sin ambages sus idas y venidas, te preguntas: ¿Por qué ese chaval que ha estado no sé cuánto tiempo eligiendo a la mujer de su vida en un programa de televisión, y cuando ya la tiene, así, como quien elige un mueble, o un florero, se la deja plantada en dos semanas, porque descubre que se había acostado con otro?
Ante este acontecimiento se comenta que son las mujeres quienes más despiadadamente se han encarnizado con ella. Se la califica sádicamente de lo peor. ¡El un santo!
Sí, ya sé que es una historia absurda, pero se trata de que aún somos las mujeres las que más nos censuramos a nosotras mismas. Al menos en determinados círculos sociales. Ese chaval, con los años que ya ha cumplido ¿jamás estuvo con una mujer?
¿Aún existe esa diferencia y ese machismo?
¿Soñaba encontrar una virgen inmaculada sólo para él en un vulgar concurso de televisión?
¡Pobre hombre! ¡Qué frustración!
Y ponemos el grito en el Cielo por el velo de las mujeres en el Islam, y por la ablación del clítoris.
En nuestra Sociedad existe aún la ablación y es mental... casi tan perniciosa como la musulmana, y con muchos puntos de similitud.
¿Quieren ciertos medios regresarnos a los tiempos de la España negra?
cortos
Pro
Saludos cordiales