Cuesta mucho dolor, pero nos mentalizamos, qué remedio, de que los años pasan y llega el momento en que no servimos para nada, ni siquiera para vestirnos, comer, y otras innumerables tareas cotidianas que nos hacen dependientes. El Alzheimer es el azote de los ancianos en nuestros días. Es atroz. Por ello es por lo que existen cada vez más residencias para mayores. Vivimos hoy muchos más años que en el reciente pasado y tal ventaja tiene sus inconvenientes.
Los detractores de estas residencias lo son con la sana intención de que ni quieren ver allí a sus progenitores ni quieren tampoco ellos mismos estar, como muchos dicen, en un asilo arrinconados.
Pero la realidad es muy tozuda y la actualidad llena de problemas de muchas familias impide que alguien pueda dedicar su tiempo a cuidar del anciano padre o madre. Se mire como se mire es difícil. No siempre se puede quedar sola en casa una persona dependiente ¿quién va a perder su trabajo y sueldo imprescindible para dedicarle su tiempo?
Existe la posibilidad de encontrar cuidadores a domicilio, pero ¿A qué precio?
Y si hablamos de residencias tampoco todo es “miel sobre hojuelas”, no, por supuesto. Son precios astronómicos... y además hay rumores de que el trato no siempre es apropiado. O son habladurías de la gente mayor que teme ser llevada allí y se crean bulos. Los bulos son terroríficos, de ahí el argumento de mi post de hoy.
La residencia que hay cerca de mi casa es muy cara. Creo que la mensualidad oscila entre los 2000 y los 2500 Euros. Es mucho dinero si tenemos en cuenta que un jubilado recibe al mes, pensión mayoritaria, 600 Euros. O sea que según estos datos esta residencia ¡es elitista! y esto no cuadra con los comentarios que se hacen sobre la calidad de los servicios.
Cuenta la buena gente del pueblo que algunos ancianos se encuentran en estado lamentable; que pueden estar todo el día con la “caca” en el “culo”. Y cuentan también que los que reciben la visita de la familia a diario sí son correctamente atendidos.
De momento no publico ni el nombre de la residencia, ni yo misma puedo asegurar nada que no haya visto con mis propios ojos, pero estoy al tanto y espero y deseo que todo sea un chisme de viejitas alarmistas, porque si fuese cierto todo lo que he dicho por supuesto que denunciaba, vaya si denunciaba...
CONSTELACION

Claudita
Terrible realidad la de esta enfermedad, solo espero que cuando yo llegue a esa edad 80 o mas y me haya atacado esta enfermedad u otra invalidante,ya hayamos evolucionado lo suficiente para que exista legislación sobre nuestro derecho a la Eutenacia y podamos dejar por escrito, en plena facultada mental, nuestra decisión, de que una vez perdida esta capacidad mental o la de tener una vida sin enfermedades terminales, se nos apliqué con esa autorización, el termino de nuestra lastimera existencia, ya que no tiene sentido alguno vivir en esas condiciones.
cariños