Los poetas son ánforas sagradas, en donde
el vino de la vida y el espíritu
heroico se conserva;
Hölderlin: Bonaparte.
Johann Chritian Friedrich Hölderlin nació el 20 de marzo de 1770 en Lauffen Württenberg, y falleció el 7 de julio de 1843.
Su infancia estuvo profundamente marcada por la carencia de la figura paterna. Su padre falleció cuando él sólo contaba dos años de edad, y en 1774 su madre contrajo nupcias con Johann Christoph Gok, alcalde de Nürtingen desde 1776. También este segundo esposo murió pronto, en 1779, enfermo a causa de su ayuda a los damnificados durante una inundación. Igualmente la ausencia de este segundo padre, a quien él había amado profundamente, le causo una gran melancolía debido a su corta edad. Es probable que en su austera madre no hallara cariño y refugio para sus sentimientos.
A estos sucesos se unieron las no menos trágicas pérdidas de cinco de sus hermanos. Sobrevivieron María Eleonora Heinrica, su futura confidente, y su hermanastro Karl Gok, también amigo y destinatario de cartas muy reveladoras, a pesar de que años más tarde le obligara, valiéndose de su supuesta enfermedad mental, a firmar contra su legitimo testamento del que su durísima madre mantuvo siempre excluido a causa de sus aficiones literarias, que no admitía bajo ningún concepto. La obstinación materna era hacer de él un clérigo.
Para el poeta fue muy traumática la oposición materna a sus inclinaciones literarias, así como el saberse desheredado. El respeto y la sumisión que Hölderlin sintió por su madre bien pudo encubrir inconfesables sentimientos hacia ella, puesto que le privó de la herencia directa de su padre y, asimismo, fue responsable de las torturas que se le infligieron en la clínica en que se le confinó.
Su vida sentimental estuvo marcada por la fatalidad. Se enamoró de Susette, esposa de Gontard, de cuyo hijo él era mentor. Ambos sintieron una pasión desbordante que a alcanzó su culminación. El final del idilio fue trágico, deteriorando el equilibrio emocional del poeta.
De su fecunda obra cabe destacar:
Poesía de Juventud.
Himnos tempranos.
Odas.
Elegías.
Himnos tardíos.
Últimos poemas.
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A DIOTIMA.
Ven, gozo de las musas celestiales, que antaño reconciliabas
a los elementos, y apacigua el caos de estos tiempos.
Sosiega las airadas discordias con celestes melodías de paz,
hasta que en los mortales pechos lo divino se unifique;
hasta que aquella antigua naturaleza humana, grande y tranquila,
resurja, poderosa y más serena, de esta época agitada.
Vuelve al menesteroso corazón del pueblo, tú, belleza viva,
vuelve a la mesa hospitalaria, retorna a los templos.
Pues Diótima vive, cual las frágiles flores en invierno,
y aun con tanta riqueza en el espíritu, busca también el sol.
Pero el sol del espíritu, aquel mundo más bello ha perecido,
y en una helada noche combaten huracanes.
Hölderlin.
